DIETA VEGANA: GUÍA PARA PRINCIPIANTES

18 Mar 2018

 

 

Una vez hayas decidido que quieres probar a llevar una dieta vegana, lo mejor es ir paso por paso. Hay personas que hacen el cambio de la noche a la mañana y hay otras que necesitan un poco más de tiempo para hacer la transición y estar cómodos.

 

 

La siguiente lista es una compilación de los pasos que me ayudaron a mí cuando empecé, hace casi dos años. 

 

 

1. No pienses en el veganismo como una restricción.

 

Has sido tú quien ha elegido llevar una dieta compuesta por vegetales y, en el peor de los casos, siempre puedes cambiar de idea. Aunque... dudo mucho que lo hagas. Sobretodo ahora que hay una cantidad enorme de alternativas veganas y sustitutivos de carne y lácteos. Sin embargo, a medida que vayas aprendiendo, explorando y jugando, verás que las posibilidades son infinitas, y que no tienes que vivir a base de lechuga y patatas. 

 


Hay a tu disposición una variedad inmensa de vegetales que quizás no hayas probado nunca o que puedas preparar de otra manera como espinacas, canónigos, boniatos, remolacha, quinoa, mijo, lentejas rojas, especias... Y las combinaciones son infinitas.

 

 

 

2. Ten tus recetas de confianza.

 

Al principio puede que sientas que hay tan pocas opciones o ninguna en absoluto que no sepas ni por dónde empezar. Mi recomendación es que empieces aprendiendo dos o tres recetas que sean fáciles y te encanten. Puedes buscarlas online o intentar experimentar con lo que ya sabes para encontrar las tuyas propias. 

 

Me acuerdo de la primera receta vegana que hice, era una bol de quinoa con calabacín, pimiento, zanahoria, berenjena, salsa de tomate y eneldo. Esta increíblemente buena y era súper reconfortante y ahora, siempre que me apetece comer algo calentito que me produzca esa sensación de estar en casa, la cocino. La mente es muy poderosa y los recuerdos son herramientas muy fuertes, así que aprovechaos y cread una relación positiva y bonita con la comida. 

 

 

 

3. Divide en plato en secciones.

 

Nada más empezar cometí el error de sustituir toda la carne de los platos que comía normalmente por pasta o arroces, lo cual no es la mejor de las recomendaciones. Eso son un montón de hidratos que van directos a tu sistema y mi cuerpo, sin ninguna duda, lo notó y gané algo de peso. 

 

A medida que fui aprendiendo sobre el veganismo, me di cuenta de que no necesitaba tantísimos hidratos de carbono para sentirme satisfecha después de comer y empecé a introducir más vegetales a mis platos.

 

Hay una "regla" bastante sencilla que puedes utilizar como guía para disfrutar de una dieta más nutritiva y equilibrada. Consiste en dividir el plato en tres secciones:

 

- Mitad del plato: que sean vegetales y frutas.

 

- Un cuarto del plato: granos como arroces o pastas integrales.

 

- Otro cuarto del plato: proteína vegetal como productos derivados de la soja o legumbres.

 

 

 

4. Ten la despensa llena.

 

En momentos débiles en los que 'no hay comida' en la nevera y no puedes pensar en nada para hacer, tener una amplia selección de alimentos 100% vegetales hace mucho más fácil mantener tu decisión de llevar una dieta vegana. 

 

Podría hacer un post sólo con los productos esenciales que se pueden tener en la despensa y la nevera pero, para daros una idea rápida, son todos los ingredientes de los que hemos estado hablando a lo largo del artículo. ¡Y no te olvides de los snacks! Esos son los más importantes para cuando tienes un antojo. Y, seamos sinceros, también es parte de nuestra dieta. 

 

 

 

5. Recuerda por qué lo haces. 

 

Cualquier cambio en nuestra vida requiere fuerza de voluntad y, en ocasiones, la cuesta se hace empinada. Es en esos momento en los que tenemos que recordar la razón detrás de nuestras decisión, por qué los estamos haciendo. Cada uno tendrá la suya y todas serán diferentes: salud, animales, medio ambiente... y ninguna es menos válida que la otra. Pero tenerlas presentes ayuda a mantener la dirección clara y no perdernos por el camino o perder la fuerza.

 

 

 

 

Y si te despistas o metes la pata... ¡no pasa nada! Somos humanos y no estamos hechos para ser perfectos. Ten presente que este es un viaje que tú has decidido emprender y que has tenido la libertad elegir hacerlo. Por eso es importante no olvidarnos de que la mejor manera de cambiar el mundo es hablar del cambio que queremos ver de manera positiva, desde un lugar de respeto y amor. A nadie le gusta que lo fuercen a hacer algo o que le recuerden las terribles decisiones que toma. En su lugar, es mucho más útil centrarse en los beneficios, las mejoras y cómo te hacen sentir a ti. Y te prometo que ESO es lo que hará a la gente a tu alrededor cambiar de idea.

 

 

 

 

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