Cómo perdí la confianza en mí misma: ansiedad y falta de motivación

22 Jul 2019

Hay cantidad de temas sobre los que me encantaría hablar pero, hasta ahora no he dado con la plataforma adecuada. Y, a través de los podcast, he encontrado una voz y un espacio con los que me siento cómoda para hablar de estas cosas. Sin embargo, muchos de vosotros no entendéis inglés (el idioma en el que grabo mi podcast: The Cheeky Revolution) o preferís consumir contenido en español, por lo que he pensado que volver a las vibes de 2009 y los blogs sería una buena idea. ¿Qué decís?

 

En el último episodio de The Cheeky Revolution hablo sobre seguridad en uno mismo, ansiedad y motivación. Son temas que, en mi caso, van de la mano. Y con los que he tenido muchas batallas durando todo 2018. 

 

 

 

Seguridad en uno mismo.

Siempre me he considerado una persona segura de mí misma, es más, ni siquiera lo consideraba, simplemente lo era. Hasta el año pasado, cuando mi vida entera dio un cambio de 180º y comencé a preguntarme de dónde sacar el valor para afrontarme a todo lo que tenía por delante. Primer error: preguntarte.

 

Desde bien pequeña, cada vez que me he topado con un nuevo reto u objetivo, mi acto reflejo ha sido actuar. A los 14 años le pedí permiso a mis padres para empezar un canal de YouTube y, naturalmente, rechazaron mi propuesta. Sin pestañear, hice una presentación de power point con todos los motivos por los cuáles consideraba que ser YouTuber era una buena idea. Los senté en el sofá, di mi discurso y quedaron tan sorprendidos con el esfuerzo que había puesto en la presentación que me dejaron subir mi primer vídeo en 2010. A día de hoy, sigo subiendo vídeos. 

 

Unos años más tarde, tendría unos 16 o 17, una de mis mayores inspiraciones era el programa de televisión 'Sé lo que hicisteis' (¿os acordáis?) y decidí que, algún día, yo también quería trabajar en la tele. '¿Qué puedo hacer ahora que me acerque a esto?' pensó mi intrépido cerebro. '¡Empezar mi propio canal de televisión en YouTube, por supuesto!' Por supuesto. Y con las mismas, me lancé a las calles de Madrid con uno de mis amigos y un micrófono que no funcionaba vestido con cartones de leche (¡¡no encuentro fotos!! ojalá os lo pudiese enseñar)

 

A los 22 decidí escribir un libro, rechazar las dos ofertas que tenía para trabajar con las editoriales más grandes  e importantes de España y publicar 'Flammae: Escucha las Señales' por mi cuenta. Una de las cosas más difíciles que hecho en mi vida, pero mi instinto me decía que ese era el camino que tenía que tomar y no puedo alegrarme más de haberlo seguido. Podéis verme con el libro en la foto de abajo, y el orgullo en mi cara. 

 

 

 

Entonces... ¿Qué pasó en 2018 para hacerme perder todo el poder que tenía? La conclusión a la que he llegado después de mucho tiempo es que fue un cúmulo de cosas: independizarme, empezar a ser responsable de mi propia supervivencia y considerar que ciertas personas en mi círculo cercano me conocían mejor que yo misma (Spoiler alert: MENTIRA). Segundo error: olvidar que la persona más importante en tu vida eres tú.

 

A día de hoy vuelvo a considerarme una persona segura de mí misma y fuerte, con convicciones y objetivos bien fijos por los que no tengo miedo de luchar. Algo crucial en esta evolución ha sido entender que la vida en cíclica, que no existe la persona segura de sí misma el 100% del tiempo igual que no existe la persona productiva y motivada el 100% del tiempo (más sobre esto más adelante). Es normal y sano tener dudas y buscar apoyo o respuestas en familiares y amigos.

 

Ansiedad.

Mi 2018 estuvo lleno de cambios que me desestabilizaron y, como es natural, me llevó un tiempo volver a encontrar mi equilibrio (como dicen los ingleses). Fue ese año cuando, por primera vez en mi vida, sentí ansiedad. 

 

Supongo que para cada persona es diferente y, cabe destacar, que la ansiedad que he estado experimentando ni se acerca a los ataques de pánico que sufren algunas personas. En mi caso es más bien un nudo en el estómago y una sensación de desasosiego super molesto que puede durar días y que, normalmente, te impide seguir con tu vida como si no pasara nada. 

 

He descubierto ciertas herramientas que me han ayudado a combatirla y las quiero compartir con vosotros. La primera es respiración: respirar hondo, mandando el aire a la boca del estómago (inhalando durante 4 segundos), manteniendo el aire durante 7 segundos y exhalando despacio (durante 8 segundos) 4-7-8. Y repitiendo unas cuantas veces, hasta notar como el nudo del estómago comienza a deshacerse. 

 

La segunda es el ejercicio: parece una tontería y, si no haces deporte normalmente, puede que te preguntes dónde está la conexión. Pero desde que he empezado a boxear y correr o salir a dar paseos largos en la naturaleza el cambio es mi estado de ánimo ha sido brutal.

 

También he leído y escuchado opiniones maravillosas sobre 'CBD oil' (aceite de Cannabidiol), investigad sobre ello si estáis interesados. Al parecer es mano de santo para calmar la ansiedad. Yo no lo he probado. 

 

Estas herramientas están bien para calmar los efectos de la ansiedad pero es como poner una tirita a una herida sucia. Tenemos que limpiar. Tenemos que descubrir cuál es la causa de la ansiedad, la raíz. En mi caso, el momento favorito de mi ansiedad es cuando veo mi futuro (cercano o a largo plazo) fuera de mi control, un sentimiento super común cuando eres autónomo. Saber es súper útil, de esta manera sé cuándo está a la vuelta de la esquina y sé qué decirme a mí misma para calmarla.

 

 Fotografías por Alizé Jireh.

 

Motivación.

Y con la ansiedad llega la falta de motivación. Como con la seguridad en uno mismo, tenemos que entender que no estamos diseñados para ser productivos todo el tiempo. En nuestra sociedad medimos nuestro valor dependiendo de cuán productivos somos. Este enfoque no es sano. La motivación es un regalo delicado, que necesita descanso. Si sientes que has perdido la motivación, una de las cosas que puedes probar a hacer es tomarte unas vacaciones e irte unos días fuera o simplemente aparcar el trabajo durante 2-3 días. Pero de verdad. Os sorprendería lo rápido que la recuperáis. 

 

Algo que me ayuda a mantener 'los niveles de motivación estables' es seguir en redes sociales a gente que me inspira. Y muchas personas, de backgrounds completamente distintos que me inspiran por razones diferentes. Dariadaria está siempre al tanto de lo que ocurre en el mundo y lo transmite todo de la manera más humana o Megan Ellaby trabaja super duro y siempre muestra su lado más espontáneo y natural (además es de Mánchester, lo que le suma +1000 puntos jeje).

 

 

Me alegra escribir este post desde una posición en la que me siento fuerte, segura de mi misma, contenta y motivada con mi trabajo y sin miedo a enfrentarme a las inevitables corrientes de ansiedad que llegarán cuando menos las necesite. Pero como he mencionado varias veces a lo largo del post: la vida es cíclica, nosotros (especialmente las mujeres) estamos diseñados para funcionar de manera cíclica y es importante reconocer esto para poder mirar a los momentos de bajón como la carrerilla que vamos a utilizar para impulsarnos. 

 

Clau x

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

YOU MAY ALSO LIKE...

Please reload